Rey Godo.
El oficio más peligroso de la antigüedad

Rey Godo. El oficio más peligroso de la antigüedad

Aunque en mis tiempos de estudiante no tuve la fortuna o desdicha de tener que memorizar toda la lista de los reyes godos, si que he escuchado a familiares de edad avanzada que en sus tiempos de estudiantes era casi de obligado cumplimiento el hacerlo.

Cada producción audiovisual en la que me embarco implica necesariamente empollar todo lo que tenga que ver con la temática que voy a tratar. Es algo que hago con gusto porque es algo que me interesa y me gusta. Y evidentemente para comenzar a entender todo lo que significa la historia de la hispania visigoda, es de obligado cumplimiento el, al menos, ser conocedor de los nombres de personajes importantes como son los reyes, y los periodos en los que gobernaron en un territorio en el que, salvo algunas excepciones,el caos era el gran protagonista.

Así que, para documentarme debidamente y ser conocedor de los nombres más importantes y relevantes de un periodo de tiempo que abarca más de trescientos años, acudí a la obra de Juan Antonio Cebrián “La aventura de los Godos, que como ya os comenté en otro episodio de este podcast, cayó en mis manos desde lo más alto de una estantería de libros que tengo en el trastero de mi casa, como una señal de que iba a necesitarlo.

Y vaya que lo iba a necesitar.

Esta obra de Juan Antonio Cebrián es lo que nuestros abuelos o padres habrían necesitado en sus tiempos de estudiantes para memorizar esta terrible lista de reyes godos de manera entretenida y sobretodo, alucinando con todo lo que hay detrás de ella.

Para haceros una idea, y si sois seguidores de la serie Juego de Tronos, os puedo decir que la historia de los reyes godos podría ser perfectamente una temporada de esta serie. O incluso todas las temporadas enteras.

Traiciones, asesinatos, matrimonios de conveniencia, secuestros, hijos que guerrean contra sus padres, y un largo etcétera ilustran y definen estos tres siglos de ambición de poder desmedida y conspiraciones.

Porque efectivamente, y tal y como es el título de este artículo o podcast, la profesión de rey godo en la antigüedad era tan ansiada, como peligrosa.

Los puñales por la espalda, muertes curiosamente repentinas, o el ímpetu de algún que otro monarca godo en el campo de batalla fueron entre otros, los motivos por los que una empresa de riesgos laborales de hoy en día tendría una lista de clientes interminable.

Por nombrar algunos ejemplos de reyes godos que acabaron sus días de forma no natural encontramos a los siguientes.

Ataúlfo.
Le robó la que habría sido la novia o esposa de un general romano llamado Constancio.
Unido a esto, y debido al interés que Ataúlfo tenía por hacer buenas migas con uno de los emperadores romanos más inútiles de todos los tiempos, y de nombre Honorio; fue asesinado por un esclavo visigodo de nombre Dubis, muy probablemente bajo las órdenes de Sigerico, el rey godo que le sucedería.

Sigerico.
El propio rey que sucedió a Ataúlfo duró una semana en su nuevo cargo. ¿Podéis adivinar por qué?.
Efectivamente. Se lo cargan los seguidores de Walia, el que había designado Ataúlfo como su sucesor.

Este Walia duraría en su cargo tres años, muriendo repentinamente de una manera parecida a como lo hacen los enemigos de Putin hoy en día. Nadie se explica la casualidad, pero sucede.

Teodorico sería el sucesor de Walia. Y aunque su reinado fue largo, concretamente 33, este falleció probablemente haciendo lo que más le gustaba. Guerreando. Concretamente en la conocida como Batalla de los Campos Catalaúnicos, cerca de la población francesa de Troyes. En ella, una alianza entre romanos y visigodos se enfrentó a las huestes del temible Atila. Allí, y a las primeras de cambio, Teodorico muere.

Turismundo le sucedería para gobernar como rey godo tan solo dos años. Concretamente desde el 451 al 453. Y ya sabéis por qué su reinado fue tan breve ¿verdad?.
Efectivamente, se lo cargaron. En este caso, sus dos hermanos, Frederico y Teodorico, subiendo este último al trono con el nombre de Teodorico II en este año 453.

El reinado de Teodorico II sería algo más largo que el de su hermano y antecesor, pero probablemente por aquello de la tradición familiar, su hermano Eurico decidió poner fin a su vida, después de que Teodorico comenzara a coquetear con Roma.

Otros ejemplos de este peligroso oficio de Rey Godo los encontramos en Gesaélico, ejecutado por las tropas del rey Ostrogodo Teodorico

Amalarico por otro lado sería asesinado en Barcelona,  y por romper la tradición, el rey Teudis fue asesinado de una puñalada en el corazón. Y así sucesivamente.

Pero las desgracias de los reyes godos no terminan ahí.

Unido a estos asesinatos y crímenes nos encontramos con traiciones y enfrentamientos familiares.

De entre todos ellos me quedo con el follón mayúsculo que se formó entre el rey Leovigildo y su hijo Hermenegildo.

Nada hacía presagiar que poco después de que Leovigildo enviara a su hijo a la bética para gobernarla, éste se enamorara de una joven cristiana llamada Ingundis.

Leovigildo, y por ende su familia, practicaba el arrianismo. Una doctrina que negaba la divinidad de Jesús, aunque sí creían en su palabra; renegando del mensaje que la iglesia católica defendía por aquel entonces y que hoy defiende de la divinidad de Jesús.

Esto que ahora te puede parecer un motivo insignificante, antes era causa suficiente paral que el personal se encabronara.

Y resultó que Hermenegildo, probablemente debido a que su mujer Ingundis era católica, terminó convirtiéndose al catolicismo.

Así que imaginad el cabreo monumental de su padre cuando recibe la noticia en su palacio de Toledo. Los vasos, coronas votivas, joyas y todo lo que estuviera cerca de él saltaría por los aires; huyendo sus cercanos a sus aposentos palaciegos ante la ira del rey visigodo.

Así que ya estaba liada.

Unido a esto, Gosvinta, segunda esposa de Leovigildo, comenzó a echar vinagre en la herida, malmetiendo contra Hermenegildo, su hijastro.

Envalentonado, y con el ánimo desbordado, Hermenegildo termina de liarla, sublevándose contra su padre desde la Bética. Algo que provocaría su detención en Córdoba, y encarcelado posteriormente en Valencia.

De allí escaparía, con la intención de dirigirse a tierras francas. Pero en su trayecto es capturado por los hombres de Leovigildo, volviendo a apresarlo en Tarragona.

Aunque las crónicas no lo mencionan, es lógico pensar en el tremendo grano que le salió a Leovigildo en donde la espalda pierde su nombre.

Y la intervención quirúrgica era necesaria.

Y así fue. 

A lo bestia.

Leovigildo ordena la decapitación de su propio hijo, con el propósito de acabar con cualquier foco de sublevación en un reino que terminaría ocupando prácticamente todo el territorio peninsular.

Así que como veis, el título de este podcast no es en absoluto una exageración o fabulación de un servidor. 

El oficio de ser rey Godo significaba por norma general, que tarde o temprano emprenderías el camino hacia el otro barrio. 

Supongo que esto era algo con lo que contaban estos aventurados reyes, que cegados por el poder, acudían a sentarse al trono que su predecesor había dejado.

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