El proceso creativo de
El Reino Perdido

El Reino Perdido. De la idea al documental

Como toledano de nacimiento que soy, he crecido inevitablemente rodeado de todo lo que guarda relación con la historia y más concretamente de todo lo que lleve el apellido visigodo.

Aunque la ciudad como tal ya guarda pocos elementos de este periodo de esplendor, lo cierto es que vivir aquí implica necesariamente tener una conexión permanente con un pueblo que dejó una huella imborrable en esta urbe.

Ya os he contado en el primer episodio de este podcast cómo surge esta idea o proyecto de la realización de un documental dedicado al Reino Visigodo de Toledo, y que como os digo, gran parte de culpa la tiene el que servidor haya nacido y resida en esta mágica ciudad.

Pero hoy me apetece contaros en qué consiste todo el proceso de realización de este proyecto audiovisual. 

Si estás familiarizado con el trabajo que hacemos en culturafascinante.com, sabrás que nos dedicamos a la realización y producción de obras audiovisuales, siempre enmarcadas dentro de temáticas históricas y culturales.

La experiencia que nos ha dado el trabajar para otras productoras, como para nosotros mismos, nos hace ser conocedores desde el primer momento de todo lo que significa el proceso creativo de este proyecto. 

Y como después de tres episodios ya tenemos cierta confianza, pues he decidido contaróslo; principalmente con la intención de que se podáis haceros una idea de lo que hay detrás de la creación de un documental.

Así que para comenzar, vamos a situarnos en el momento en el que la decisión de realizar este documental se toma.

Y ¿cuándo sucede esto?

Pues aquí tengo que ser sincero en algo.

Continuamente, día sí y día también, mi cabeza está pergeñando ideas que me ilusionan. De entre todas ellas, la mayoría según llegan… se van. Pero otras, por cualquier motivo o situación se quedan.

Pero aún así, por un motivo u otro (y esto  os puede parecer una soberana tontería), es algo que interiormente necesito asentar bien. Si mi yo interior, o cómo demonios se llame, no ha dicho ¡adelante con la idea!… por mucho que mi yo exterior quiera ponerse en marcha.. no se llegará a buen puerto.

Y esto, he de decir.. que me ha pasado con otros proyectos.

Esta toma de decisión interna no sucede de repente. Y por norma general necesita de varias semanas. Llámalo motivación, inspiración, o como quieras. Pero sin este SI interior… esto no sale adelante.

Después de esta disertación mental, y como os digo, con la decisión ya tomada; comienza un proceso en el que no dejo de buscar información. Ya sea en libros, vídeos, entrevistas, revistas o donde sea. 

Todo lo que guarda relación con la temática del documental me interesa. 

Busco y rebusco, leo, escucho y veo. Y sobretodo aprendo. Me encanta aprender. Fechas, nombres, acontecimientos importantes. Es como cuando te preparas para un exámen, pero sin tener un examen.

Posteriormente, y con una idea general de a dónde quiero llegar, comienzo a hacer un inventario mental de lo que necesito y centrarme en lo que voy a trabajar. Localizaciones, personas a las que entrevistar, tiempos o recursos necesarios. Pero por encima de todo esto, necesito algo fundamental, la guía que conseguirá que no me disperse, saber qué historia voy a contar.

Esto en términos más formales se llama guión literario. Y es como os digo es lo más importante de todo. Si no sabes qué vas a contar, o si incluso lo sabes, pero muy a groso modo, con ideas más o menos genéricas; estás perdiendo tiempo y dinero.

Así que llega la hora de ponerse a escribir. Desarrollar la historia que se traducirá en imágenes. Particularmente este proceso es algo al que creo que dedico demasiado tiempo.

Aún con lo importante que es, tengo que reconocer que en muchas ocasiones me atasco, la inspiración me abandona. Hay días que no sale nada, y otros que sale todo; y para poner remedio a esto necesito trabajar con plazos de tiempo a los que debo ceñirme rigurosamente. 

De lo contrario, las semanas caen… y no avanzo.

Para El Reino Perdido está siendo muy necesario esto último. La estructura del guión está definida y en gran parte escrita, pero necesito ajustarlo a una duración no superior a 40 minutos.

La última producción de Cultura Fascinante nos llevó a un documental de más de una hora, y eso solo entretiene a los seguidores más acérrimos de la temática. Para el resto corremos el riesgo de que abandonen.

¿Y cómo medimos el tiempo?.

Pues para esto transcribimos el guión literario inicial en un guión cinematográfico en el que está detallado cada uno de los planos, tanto en su composición como en sus tiempos; junto a las intervenciones en entrevistas o locuciones. 

Todo debe estar medido al segundo, y distribuido secuencias, escenas,  tipos de planos, movimientos de cámara a emplear, si es sonido directo o no. 

Como os digo, todo al detalle.

Con todo esto finalizado llega el momento de hacer números. El presupuesto de la producción debe ser real en base a los tiempos de trabajo, desplazamientos, personal y distribución final.

Particularmente soy de los que prefiero ajustar a un 10% más al presupuesto inicial que surge por aquello de los imprevistos o inconvenientes de última hora.

Y con estos números sobre la mesa llega el momento de responder a quizás la pregunta más importante de todas las que nos hacemos en el proceso de realización:

¿De dónde sacamos el dinero?.

¿Inversión propia?. ¿Crowdfunding? ¿Solicitud de alguna subvención?. ¿Apostamos a que el público estará dispuesto a rascarse el bolsillo y tiramos para adelante con esto?.

Spoiler: Esta última opción no funciona, y sin nada de lo anterior asegurado… esto no sale.

Así de duro.

Para remediar muchas veces el mono de salir a rodar, y con la idea de presentar una idea de formato, en cultura fascinante preparamos un trailer que sirva para presentar el proyecto ante seguidores o entidades a las que solicitaremos ayudas. 

Unido a esto hay que hablar de la necesaria y continua presencia online, en la forma de web, redes sociales o mejor aún, una lista de correo a la que los interesados del proyecto pueden suscribirse. 

Por cierto, la nuestra está en culturafascinante.com/unirse.

Si finalmente se alcanza el presupuesto, llega la hora de ponerse manos a la obra. Cuadrar tiempos, fechas, concretar con semanas de antelación visitas a localizaciones, entrevistas con expertos, rezar para que las filmaciones en exteriores lejos de casa no se arruinen por el mal tiempo, solicitar permisos de rodajes con el drone, y siempre contar con los imprevistos que pueden surgir.

Con el rodaje finalizado, llega la hora comenzar a crear el producto final en el estudio. La edición y postproducción es un proceso que también requiere de una inversión tanto en equipos, como en formación. En esto último es algo en lo que  estamos incidiendo mucho en Cultura Fascinante, sobre todo en lo que se refiere a la recreación de espacios históricos con herramientas 3D. Tan apasionante y necesario, como laborioso.

El montaje y edición final se complementa con las locuciones y la banda sonora, dando lugar a lo que en sus inicios fue un proyecto ilusionante.

Llega el momento en el que el público juzgue el resultado.

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